Patrimonio, devoción y leyendas · mediados del siglo XVI
La Calle de la Quemada.
Resumen
La entrada recoge una leyenda mexicana situada en la Nueva España de mediados del siglo XVI, durante el gobierno del virrey Luis de Velasco I, que había relevado en el cargo a Antonio de Mendoza cuando este fue destinado al Perú. El autor admite que el relato apenas guarda relación con Illescas, pero lo incluye porque sus protagonistas serían naturales de la villa toledana.
El personaje principal es Gonzalo Espinosa de Guevara, un illescano que hizo fortuna en México gracias al comercio, las minas y diversas concesiones. Tenía una hija, Beatriz, de unos veinte años, célebre por su belleza y por su caridad con enfermos, apestados y pobres. De ella se enamoró un noble italiano, Martín de Scópoli, marqués de Piamonte y Franteschelo, que se batía de noche en duelo con cualquier otro pretendiente que rondara la casa familiar.
Horrorizada por las muertes que provocaba su hermosura, Beatriz, devota de Santa Lucía, se quemó el rostro con un brasero para que el marqués dejara de quererla. Lejos de alejarse, Martín se casó con ella en el templo de La Profesa y le regaló ropas, joyas y muebles traídos de Italia. Por este episodio, la calle donde vivía la familia, hoy 5.ª Calle de Jesús María, cerca del convento del mismo nombre, habría recibido el nombre de Calle de la Quemada. En el relato aparecen también su confesor, el mercedario fray Marcos de Jesús y Gracia, y la Casa del Factor o del Juez.
Como fuentes, el autor alude genéricamente a viejas crónicas, a documentos antiguos que no identifica y a diversos blogs, y compara la historia con las leyendas de Bécquer, señalando que muchos escritores la han reelaborado como cuento.
Datos clave
- Mediados del siglo XVI – Luis de Velasco I gobierna Nueva España como virrey
- Gonzalo Espinosa de Guevara, natural de Illescas, se enriquece en México
- Beatriz se desfigura el rostro con un brasero para frenar los duelos
- Boda de Beatriz y Martín de Scópoli en La Profesa
- La calle pasa a llamarse popularmente Calle de la Quemada (hoy 5.ª de Jesús María)