Siglo XX · 1963
El Cencerro de Illescas…
Resumen
La entrada nace del debate abierto en 2015, con un nuevo gobierno municipal, sobre la posible construcción de un paso inferior o elevado en el cruce ferroviario de la antigua Casilla de San Pedro, muy usado para ir de Illescas a El Señorío, y sobre el peligroso paso de los Cerros del Prado, con poca visibilidad y viviendas próximas.
Para ilustrar el problema, el autor rescata de la hemeroteca de ABC un suceso de agosto de 1963: dos matrimonios que viajaban en un Seat 600 murieron arrollados por el automotor procedente de Badajoz en el paso a nivel de Illescas. El guardabarrera, Elio Moya Estévez, de 32 años, fue encarcelado; su reloj atrasaba y en ese momento estaba reparando un farol apagado.
Moya conocía el oficio desde niño, pues su madre había sido guardabarrera en la carretera de Extremadura más allá de Talavera de la Reina. Había reclamado sin éxito una comunicación directa con la estación y, para suplirla, ideó un cencerro accionado mediante alambres desde allí que le avisaba de cada tren. Él y su esposa cubrían el puesto por 26 pesetas mensuales.
El paso estaba en la Calle Real, antigua carretera Madrid-Toledo a la altura del kilómetro 35, con un tráfico intenso hasta que el Plan General de Carreteras de 1984-1991 lo desvió. Cruzaban unos veinte trenes regulares al día además de algunos especiales, junto a un taller y una fábrica de harinas. El autor concluye que, medio siglo después, los pasos siguen sin barreras ni visibilidad, y lo considera un símbolo de la tragicomedia española.
Datos clave
- Agosto de 1963 – Mueren cuatro ocupantes de un Seat 600 en el paso a nivel de Illescas
- 1963 – Encarcelamiento del guardabarrera Elio Moya Estévez
- Años 60 – El guardabarrera usa un cencerro accionado desde la estación como aviso
- 26 pesetas al mes – Salario del matrimonio guardabarrera
- 1984-1991 – El Plan General de Carreteras desvía el tráfico de la Calle Real
- 2015 – Debate municipal sobre pasos subterráneos o elevados